A Bolonia vuelven los años setenta
Casa Borghetti: la gramola de la ciudad
Todo empezó a las 3:00 de la tarde en Via Barbería 30, una de las pequeñas
y típicas calles de Bolonia. Llegaron los organizadores junto a los primeros
problemas: la mini cadena no funcionaba. Tuvieron que utilizar tecnología moderna para salvar
la fiesta: la conectaron al ordenador.
Los primeros en llegar no fueron los de la International School, sino
los viejos amigos: Gabriel Farnè y luego Martina Mattioli. Estos ayudaron a los
organizadores a preparar todo muy rápido antes de que llegasen los otros.
A las 5:30 llegaron los
demás, Michelangelo Parlato, Louise Payen, Emanuele Mezzofanti, Luca y Loris
Rubagotti. La fiesta comenzó. Subió el volumen de la música y todos empezaron a
bailar. Pusieron la comida en las mesas, una “virgen colada” (la piña colada
sin rum) y todo lo que se puede imaginar para una fiesta.
Después de tanto baile, empezaron a jugar a Just Dance 2015, un
videojuego con una selección de canciones divertidas para todos los gustos. También
hubo tiempo para la charla y para jugar a verdad o atrevimiento, pero no tuvo
mucho éxito.
A las 7:00 llegó un tal Sir. Leonardo Caranti y más tarde también Gizem
Kurtbolat. Todos juntos volvieron a jugar a Just Dance y esta vez, Sir.
Caranti, que descubrió la canción de Tetris, hizo nueve mil puntos, todo un
record. Jugaron hasta las 9:00 cuando Caranti y Gizem, cansados, se fueron.
Los últimos en abandonar la fiesta fueron Francesca, Verónica y Luca
que se sentaron en el sofá y charlaron hasta las 10:00 cuando Roberta, la madre
de Francesca, les pidió que ayudaran a poner todo en orden. Cuando terminaron
volvieron al sofá hasta las 10: 15 donde charlaron y Luca les enseñó algunos trucos de magia.
Al día siguiente todos dijeron que la fiesta había sido increíble y
muy divertida, tuvo tanto éxito que recaudaron 500 euros para caridad. El
evento gustó mucho también a los profes de ciencias y de italiano que participaron
en la fiesta.
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